Wendy Woon, directora de educación del Museo de Arte Moderno de Nueva York, MOMA, habla sobre la importancia de complementar la educación escolar con actividades llevadas a cabo en museos, centros culturales y espacios recreativos. En sus palabras, “estas instituciones albergan innumerables formas y muestras de conocimiento, ingenio, creatividad e imaginación. Integrar de manera continua y sistemática la educación escolar con experiencias de aprendizaje en dichos centros es fundamental”.

Su impacto positivo sobre el aprendizaje y el rendimiento del alumnado, así como la calidad de la educación misma es indiscutible. La investigación está hecha y sabemos que funciona. Esto ha sido corroborado por la Unesco. En su publicación sobre el rol educativo y social de los museos de 2015 destaca los beneficios de fomentar sinergias entre las escuelas y los actores educativos externos a esta.

Entre los beneficios más importantes que cabe destacar se halla el impacto positivo sobre la equidad y sobre la calidad de la enseñanza y el aprendizaje.

 

Por un lado, gracias a los museos, las bibliotecas y los centros culturales podemos brindar acceso a experiencias educativas complementarias y diversas a todo el alumnado. Estos centros hacen posible, además, adaptar la enseñanza a las necesidades, las habilidades y los intereses de cada individuo, y alcanzar así un aprendizaje significativo.

Por otro lado, tal como documenta la OCDE, en su publicación The Nature of Learning, los niños y jóvenes se benefician al salir del aula y aprender en diferentes entornos. Todos aprendemos mejor de una variedad de personas, trabajando con diferentes métodos y siendo expuestos a estímulos y temáticas diversas. Las competencias y habilidades clave se perfeccionan y desarrollan, los maestros son apoyados e inspirados y se fomenta la creatividad, el pensamiento crítico y la generación de ideas por parte del alumnado.

 

Para tomar ventaja sobre estos beneficios es necesario que las escuelas y los distintos centros educativos externos a esta trabajen conjuntamente en el desarrollo de alianzas, acciones y canales de comunicación directos entre sí. Este trabajo conjunto debe ir más allá de la coordinación de agendas. Debe haber una coordinación en cuanto a temáticas, metodologías y creación de espacios educativos prácticos con capacidad para atender al alumnado en toda su diversidad.

 

Woon destaca un tercer aspecto clave en la labor educativa de los museos y los centros culturales: el valor de las profesiones y líneas de trabajo que allí están representadas, tales como educadores, artistas, curadores, investigadores, académicos, creadores; así como las disciplinas académicas: marketing, fabricación, redacción, enseñanza, construcción, diseño, administración, finanzas, carreras digitales y técnicas... la lista continúa. Estos centros, pues, no son solo lugares para absorber conocimiento y ponerlo en práctica, sino que proporcionan a los más jóvenes la posibilidad de interactuar con estos actores y estas disciplinas que potencian sus talentos e intereses.


Al proporcionar inspiración y abrir oportunidades a los niños y jóvenes en torno a las artes, la ciencia, la historia y el patrimonio mejoramos la calidad educativa, el rendimiento escolar, fortalecemos nuestras instituciones culturales y enriquecemos nuestras vidas. Juntos, todos formamos una gran escuela.