Descripción

Hay indicios de que cuanto menor es el número de estudiante por aula o por grupo de enseñanza, mayor es el abanico de metodologías que el profesorado puede emplear y mayor es la atención que cada estudiante recibe, lo que se traduce en una mejora de los resultados del alumnado.

¿Qué eficacia tiene?

Reducir la ratio de estudiantes por aula parece generar un progreso adicional de unos tres meses, de media. Intuitivamente, parece evidente que reducir dicha ratio mejorará la calidad de la enseñanza y el aprendizaje, por ejemplo, aumentando la cantidad de comentarios de calidad o la atención individualizada que recibe el alumnado. Sin embargo, de media, las evidencias no revelan efectos particularmente importantes ni evidentes hasta que la ratio se reduce considerablemente, a menos de 20 o incluso 15 estudiantes. Parece muy complicado lograr mejoras cuando la ratio se reduce de forma modesta, a cifras superiores a 20 estudiantes, por ejemplo, con una reducción de 30 a 25 estudiantes.

La cuestión clave parece ser si la reducción es lo suficientemente significativa para permitir que el profesorado cambie su metodología de enseñanza cuando trabaja con un grupo más reducido de estudiantes y si, como consecuencia, el alumnado modifica sus conductas de aprendizaje. Si no se produce ningún cambio, entonces, quizás no resulte sorprendente que sea poco probable que el aprendizaje mejore. Cuando un cambio en la metodología de enseñanza viene acompañado de una reducción de la ratio de estudiantes por aula (algo que parece difícil de conseguir hasta que las aulas tengan menos de unos 20 estudiantes), entonces, se pueden identificar beneficios en el rendimiento escolar, además de las mejoras observadas en la conducta y la actitud. En algunos estudios, estos beneficios persisten varios años (desde el inicio de la educación primaria hasta, al menos, el final de la educación primaria).

Existen ciertas evidencias de que la reducción de la ratio de estudiantes por aula puede resultar más efectiva cuando viene acompañada del desarrollo profesional del profesorado centrado en las metodologías y habilidades docentes. Algunas evidencias sugieren que se documentan efectos ligeramente superiores en alumnado con un bajo rendimiento y, en el caso de estudiantes muy jóvenes, el alumnado que tiene un nivel socioeconómico más bajo.

Las aulas con menos estudiantes también pueden brindar más oportunidades al profesorado para que desarrolle nuevas habilidades y metodologías.

¿Qué fiabilidad tienen las evidencias?

En general, se constata de forma relativamente uniforme que las aulas con menos estudiantes se asocian a un rendimiento escolar ligeramente superior cuando se controlan otros factores y cuando la ratio de estudiantes se ha reducido deliberadamente en evaluaciones experimentales.

Un inconveniente a la hora de interpretar las evidencias sobre la ratio de estudiantes por aula es que muchos países o centros ya imparten clases al alumnado con bajo rendimiento en grupos más reducidos.

Coste

Reducir el tamaño de las clases hasta el punto en el que los beneficios sean significativos probablemente sea caro. Las investigaciones sugieren que las clases típicas tendrían que reducirse a entre 15 y 20 estudiantes. Dividir una clase de 30 estudiantes en dos clases de 15 estudiantes implicaría un coste elevado debido a la necesidad de más profesorado. Esto no tiene en cuenta el coste de aulas adicionales. En general, se calcula que los costes son elevados.

¿Qué se debe tener en cuenta?

Antes de implementar esta estrategia en un entorno educativo, se debe tener en cuenta lo siguiente:

  1. Es poco probable que reducir ligeramente la ratio de estudiantes por aula (por ejemplo, de 30 a 25 estudiantes) sea rentable en comparación con otras estrategias.

  2. Reducir la ratio de estudiantes por aula en el caso de alumnado de menor edad puede proporcionar beneficios a más largo plazo.

  3. Las aulas con menos estudiantes solo afectan al aprendizaje si la reducción permite que el profesorado enseñe de otro modo. ¿Se ha considerado cómo se ajustarán las estrategias docentes y qué desarrollo profesional se necesitará?

  4. Los beneficios de la reducción de la ratio de estudiantes por aula probablemente se deriven de la mayor flexibilidad para organizar al alumnado y la calidad y cantidad de feedback que recibe (véase feedback). ¿Se ha considerado cómo organizar el aprendizaje en aulas con menos estudiantes y cómo mejorar el feedback que se ofrece al alumnado?

  5. Como alternativa a la reducción de la ratio de estudiantes por aula, ¿se ha considerado cambiar la forma en que se asigna al personal (tanto profesorado titular como profesorado auxiliar) para que pueda trabajar de una forma más intensa con grupos más reducidos? (véase clases en grupos reducidos)

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