El pasado 20 de noviembre, Howard Gardner y Verónica Boix Mansilla, investigadores principales del Project Zero de la Harvard Graduate School of Education, fueron los quintos invitados de nuestro ciclo de conferencias (R)evolución educativa. Al acto asistieron más de 150 docentes y directores de centro y fue seguido en streaming por miles de personas. Fue una tarde muy enriquecedora en la que aprendimos sobre los aspectos principales a tener en cuenta a la hora de trabajar las competencias globales en las aulas. Contamos además con la participación de Jordi Musons de la Escola Sadako, Susanna Soler del Institut Montgròs y Mónica Ferré de la Escola Mare de Déu dels Àngels, quienes debatieron sobre el rol de las competencias globales en el día a día de sus centros educativos.

 

La conferencia fue iniciada por el profesor Howard Gardner, quien introdujo la temática haciendo referencia a los cambios políticos, económicos y culturales que están impactando a todos los países y las sociedades del mundo: internet y la hiperconectividad, el cambio climático, los procesos migratorios, las crisis económicas y el surgimiento de populismos. En este contexto global, la educación debe preparar al alumnado para desenvolverse en la diversidad y la complejidad de su entorno inmediato y global. Hay que desarrollar en ellos el respeto hacia lo diferente y empoderarles para hacer frente y sacar provecho de lo complejo y lo incierto. Es decir, potenciar las competencias globales del alumnado.

 

A partir de este punto, la educadora e investigadora Verónica Boix Mansilla tomó la palabra para definir las competencias globales en más detalle. En sus propias palabras, “la competencia global es la capacidad y disposición para comprender y actuar sobre asuntos de relevancia local, regional, global e intercultural; respetando a las personas que tengan perspectivas y culturas diversas y contribuyendo al bien común y a un desarrollo sostenible”.

Boix explicó que las competencias globales constituyen una visión integral de la educación que es disciplinar e interdisciplinar. La clave está en enfocar las disciplinas tradicionales como herramientas para ver, comprender y actuar sobre el mundo. El alumnado globalmente competente es capaz de:

  1. Hacer preguntas relevantes acerca del mundo para analizarlo y comprenderlo, relacionando su entorno inmediato, su cultura y sus circunstancias con sucesos globales y sociedades distantes.
  1. Tomar perspectiva, estando en capacidad de ponerse en los zapatos de otros, entendiendo la fluidez de las culturas y las costumbres.
  • Comunicar a través de las diferencias y la diversidad utilizando diferentes lenguajes y herramientas.
  1. Actuar sobre su entorno inmediato, pensando de manera global para mejorar la sociedad.

 

Los directores de centro invitados a la mesa redonda brindaron una mirada más práctica de las competencias globales. Todos concordaron en que trabajar las competencias globales no es tarea fácil, es necesario transformar la cultura de centro, replanteando la estructura de las escuelas y la manera de entender el currículo.

 

Jordi Musons, de la Escola Sadako, destacó que las competencias globales no se aprenden a partir de la teoría, sino a partir de la práctica. En ese sentido, dio como ejemplo el trabajo de formación en ciudadanía que se lleva a cabo en su centro; los conceptos, las teorías, las cifras y los procesos que son aprendidos en cada disciplina son trasladados a través de proyectos a la práctica diaria de ser un ciudadano pleno.

 

Susanna Soler, del Institut Montgròs, citó el ejemplo de una actividad que se lleva a cabo cada año al inicio del curso escolar. En un mapa impreso del mundo que se coloca en cada aula, el alumnado debe crear conexiones entre lugares diferentes del mundo, partiendo de su propio origen familiar en combinación con su experiencia y sus saberes adquiridos. El resultado es un mapa dinámico del mundo que sirve para crear perspectivas, intercambiar saberes y generar respeto y entendimiento por la diversidad y la complejidad del mundo.

 

Mónica Ferré, de la Escola Mare de Déu dels Àngels, habló de cómo podemos utilizar las disciplinas tradicionales y el currículo oficial como lentes para analizar y entender el mundo. Ferré citó el ejemplo del estudio de la desnutrición desde un punto de vista científico en las asignaturas de biología y química, en combinación con el estudio de factores políticos y socioeconómicos. Todo ello para comprender por qué en determinados contextos la desnutrición está más presente que en otros.  

 

La conclusión del evento, compartida tanto por los asistentes como por los ponentes, es que las escuelas y las aulas no están desligadas del mundo. La complejidad y diversidad creciente del mundo debe estar reflejada en la práctica educativa. Trabajar las competencias globales significa replantear los procesos de enseñanza-aprendizaje, tomando como punto de partida una reflexión profunda sobre nuestro lugar en el mundo y la educación que queremos para este siglo xxi.

¿Quieres ver la conferencia completa? Hazlo en el siguiente enlace.