¿Y si promovemos que se evalúen por parejas?

La evaluación por pares ha sido objeto de investigación en las últimas décadas y son muchos los profesores que la practican en sus aulas, aunque cabe preguntarse si lo hacen más por convicción que por referencias de evidencias; más por parecerles que motiva e implica a los alumnos en su proceso de aprendizaje que por haber constatado una mejora del rendimiento académico.

Lo que deben saber estos profesores –y también aquellos que no la practiquen– es que sí hay evidencias de impacto de la evaluación por pares sobre los resultados de los alumnos. En el Departamento de Educación de la Universidad de Oxford quisieron reunir varias investigaciones al respecto y realizar un metaanálisis sobre dicha práctica. Los investigadores analizaron 54 estudios de experiencias llevadas a cabo con diferentes materias y en diferentes etapas educativas; la mitad de ellas en la etapa escolar (Primaria y Secundaria); el resto en educación superior. Todas comparaban los resultados de los alumnos que se habían evaluado entre ellos con otros que habían tenido otras formas de evaluación (a cargo del profesor o por autoevaluación).

La puesta en común de todas ellas arrojó un efecto positivo a favor de la evaluación por pares: +0,28 en relación con la evaluación del profesor y +0,23 en relación con la autoevaluación. El efecto fue ligeramente superior en la etapa escolar, por lo que los investigadores concluyeron que la evaluación por pares puede ser efectiva para mejorar el rendimiento escolar en cualquier nivel y área de conocimiento.

Le evidencia, publicada en Educational Psychology Review, debería servir para que más docentes se inclinaran por este tipo de evaluación y para que más equipos directivos favorecieran su práctica.