Descripción

Las aspiraciones hacen referencia a aquello que los estudiantes esperan lograr en el futuro. Para satisfacer sus anhelos acerca de la carrera profesional, la universidad u otro tipo de formación, suele ser necesario que el alumnado tenga buenos resultados académicos. Por tanto, se considera que aumentar las aspiraciones a menudo incentiva que se logre un mayor rendimiento.

Estos procesos pedagógicos tienden a incluirse en tres categorías amplias:

  1. Estrategias que se centran en padres, mares y familias,

  2. Procesos que se centran en la práctica docente y

  3. Actividades extraescolares o extracurriculares, a veces con la participación de los compañeros de clase o del tutor o tutora.

Las metodologías utilizadas en estas estrategias son diversas. Algunas pretenden cambiar las aspiraciones directamente a través de la exposición del alumnado a nuevas oportunidades y otras tratan de aumentar las aspiraciones mediante el desarrollo general de la autoestima, la motivación, o la eficacia personal. Para las intervenciones que se centran en la eficacia personal y la motivación específicamente en un contexto de aprendizaje, se puede consultar la entrada sobre metacognición y la autorregulación.

¿Qué eficacia tiene?

La relación entre las aspiraciones y los logros es compleja, pero, en promedio, los procesos pedagógicos que apuntan a aumentar las aspiraciones parecen tener poco o ningún efecto positivo en el rendimiento académico. Esto puede parecer una contradicción, pero hay tres razones principales por las que podría suceder.

En primer lugar, las publicaciones indican que la mayoría de jóvenes ya tiene grandes aspiraciones, sugiriendo que en casi todos los casos el bajo rendimiento no se debe a tener pocas aspiraciones, sino a una brecha entre estos anhelos y los conocimientos, las habilidades y las características necesarias para alcanzarlos.

En segundo lugar, cuando el alumnado tiene menos aspiraciones, no está claro que se logre aumentar sus anhelos a través de estrategias didácticas centradas en este aspecto. Por último, cuando las aspiraciones son en un principio bajas y se logra aumentarlas a través de una estrategia de este tipo, no está claro que esto provoque necesariamente una mejora en el aprendizaje. Como resultado, es posible que sea más útil centrarse directamente en aumentar el rendimiento. En los programas sobre aspiraciones que hacen aumentar el rendimiento, suele estar presente un apoyo académico adicional.

¿Qué fiabilidad tienen las evidencias?

La base empírica sobre esta estrategia educativa es muy limitada. Faltan estudios más rigurosos, que se centren intervenciones directamente en el alumnado y no tanto a nivel de centro. No hay metaanálisis de las estrategias para aumentar las aspiraciones que muestren un efecto sobre el rendimiento o el aprendizaje. Existen dos estudios sistemáticos relevantes. Estos datos indican que la conexión entre las aspiraciones y el rendimiento es compleja y que las pruebas sobre un nexo causal claro entre aprendizaje, cambio de las aspiraciones, y actitudes sobre el centro educativo es débil.

Esta falta de evidencias sólidas no significa que no se consiga un impacto, pero los centros que tienen en cuenta estas estrategias no pueden dar por supuesto que aumentar las aspiraciones será simple o mejorará necesariamente los resultados.

Coste

Los costes varían mucho y es difícil estimarlos con exactitud, pero en general se considera que son moderados. Los costes de los programas escolares, como un programa semanal que dure 20 semanas, o programas de participación de la familia, cubriendo el centro los costes de personal, son bajos.

Las intervenciones de apoyo a la familia que implican una persona de apoyo a tiempo completo son más caras, unas cuatro veces más. El coste de las mentorías, dirigidas a aumentar las aspiraciones como las utilizadas en los Estados Unidos, se situaría en un punto intermedio de las otras dos estrategias descritas.

¿Qué se debe tener en cuenta?

Antes de implementar esta estrategia en un entorno educativo, se debe tener en cuenta lo siguiente:

  1. La relación entre las aspiraciones y el rendimiento no es sencilla. En general, las metodologías para aumentar las aspiraciones no se han traducido en mayor aprendizaje.

  2. La mayoría de estudiantes tiene grandes aspiraciones. Es probable que sea más eficaz asegurar que el alumnado adquiere el conocimiento y las habilidades para avanzar hacia sus aspiraciones que intervenir para cambiar los propios anhelos.

  3. Las actitudes, las creencias y los comportamientos en torno a las aspiraciones de las comunidades desfavorecidas son diversos, por lo que se deben evitar generalizaciones.

  4. Las metodologías que resultan eficaces casi siempre incluyen un componente académico significativo, sugiriendo que el aumento de las aspiraciones por sí mismo no será efectivo.

  5. ¿Se ha considerado cómo se controlará el impacto de cualquiera de las metodologías o estrategias en los resultados académicos?

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