El rendimiento escolar y la lectoescritura

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En esta segunda entrega de Evidencias EduCaixa, nos centraremos en dos aspectos principales del aprendizaje:

  • Directrices sobre la lectoescritura.

  • La influencia de factores externos en el rendimiento escolar.
     

 

1. Nuevas conclusiones acerca de las evaluaciones del programa Investing in Innovation (i3)

Un nuevo informe (https://ies.ed.gov/ncee/pubs/20184013/pdf/20184013.pdf) del National Center for Education Evaluation and Regional Assistance (NCEE) resume las conclusiones de las 67 primeras evaluaciones de fondos del programa Investing in Innovation (i3). El fondo i3 es un programa dividido por niveles de evidencias que ajusta la cantidad de financiación concedida a la solidez de las evidencias anteriores que demuestren la intervención propuesta. El informe indica que:

  • En doce de las evaluaciones del i3 se determinó la existencia de un impacto positivo estadísticamente significativo en al menos un resultado académico de los estudiantes.
  • En cuarenta de las evaluaciones del i3 se cumplieron todos los objetivos de calidad de evaluación establecidos por el programa. Además de la coherencia con los estándares de evidencia de la What Works Clearinghouse (WWC), estos objetivos incluían: independencia, medición de la implementación de gran calidad y la inclusión de una muestra que represente debidamente a los que han sido atendidos gracias a la subvención.

 

 

 

 

 

2. Nuevas directrices sobre la preparación para la lectoescritura

La Education Endowment Foundation (EEF) del Reino Unido ha publicado su último informe de orientación, Preparación para la lectoescritura (https://eef.li/literacy-early-years/), que analiza las mejores investigaciones disponibles para ofrecer a los educadores de primera infancia consejos prácticos para que se aseguren de que todos los niños empiezan la escuela con los fundamentos que necesitan para leer y escribir bien.

En el informe se evalúa cómo un amplio abanico de actividades diversas, como cantar canciones infantiles y narrar cuentos, puede ayudar a los niños a desarrollar la adquisición temprana de la lectura. Ofrece siete recomendaciones pensadas para apoyar a los educadores de infantil a mejorar la comunicación, el lenguaje y las destrezas tempranas de lectoescritura de todos sus estudiantes, particularmente de aquellos procedentes de hogares desfavorecidos. La EEF concluyó en análisis previos que ya existía una brecha de 4,3 meses entre los estudiantes más pobres y sus compañeros de clase antes de empezar la escuela.

Una de las recomendaciones se centra en el compromiso de los padres y en la importancia de apoyarles para que entiendan cómo pueden ayudar en el aprendizaje de sus hijos. Sugiere que la lectura compartida debería ser un componente central para ayudar a los niños a aprender palabras nuevas. El informe también destaca la importancia de las interacciones de gran calidad entre adultos y niños para desarrollar sus habilidades lingüísticas y de comunicación. Por ejemplo, los educadores de primera infancia deberían asegurarse no solo de que les hablan a los niños, sino de que hablan con ellos.

 

 

 

3. El impacto de llevar gafas en el aprendizaje de la lectoescritura a edad temprana

En el número anterior de Novedades sobre las mejores evidencias, hablábamos de nuestro estudio de la Universidad Johns Hopkins donde se indicaba que llevar gafas mejora la competencia lectora de los niños. Un estudio similar (http://bmjopen.bmj.com/content/8/6/e021277) de Alison Bruce y otros compañeros analiza el impacto que tiene llevar gafas en la vista de los niños y en su aprendizaje de la lectoescritura a edad temprana en el Reino Unido.

Nacidos en Bradford es un estudio longitudinal que analiza el progreso de una cohorte de origen multiétnico en la ciudad de Bradford, Inglaterra. A partir de esta cohorte, 2.930 niños se sometieron a una revisión de la vista en su primer año de escuela (preescolar). Los 432 niños que no pasaron la prueba fueron remitidos para que se les realizase un seguimiento (en el que solían ponerles gafas) y constituyeron el grupo de tratamiento. Se eligieron al azar otros 512 niños que sí habían superado la revisión de la vista para conformar el grupo de control. Todos los niños realizaron pruebas de lectoescritura (Woodcock Reading Mastery Tests-Revised) y vocabulario (British Vocabulary Picture Scale) al acceder a la escuela (educación infantil) y una vez transcurrido un periodo de 12 meses y 24 meses. Al mismo tiempo, los investigadores verificaban que los niños estuviesen llevando las gafas.

La agudeza visual de todos los niños mejoró durante el estudio, pero aquellos niños que llevaron las gafas fueron los que más mejoraron, y prácticamente se eliminaron las diferencias con los niños del grupo de control. Al analizar la agudeza visual, las puntuaciones en identificación de letras disminuyeron en un 1,5 % por cada reducción de fila (en la tabla de LogMAR). La magnitud del efecto de llevar gafas fue de +0,11. Los resultados sugieren que no llevar gafas tiene implicaciones en la vista y la educación de los niños de corta edad. Llevar gafas mejora la agudeza visual y puede mejorar también el aprendizaje de la lectoescritura.  

 

 

 

4.Violencia urbana y rendimiento escolar

En un nuevo estudio (http://journals.sagepub.com/doi/10.1177/0038040718779063) publicado en Sociology of Education se concluye que los niños que asisten a la escuela con muchos estudiantes de barrios violentos pueden obtener puntuaciones significativamente más bajas en los exámenes que otros que tienen compañeros de zonas más seguras. La autora principal del estudio es la socióloga Julia Burdick-Will de la Universidad Johns Hopkins.

Burdick-Will estudió a los alumnos que asistían a escuelas públicas de Chicago de 2002 a 2010, analizando datos administrativos del sistema escolar, las estadísticas de delincuencia del departamento de policía de Chicago y encuestas escolares del University of Chicago Consortium on School Research. Analizó cinco cohortes de estudiantes de primer año entre otoño de 2002 y otoño de 2006, e hizo un seguimiento de cada estudiante durante un periodo de hasta cuatro años. Los resultados indicaron que en las escuelas donde había más estudiantes con un grado elevado de exposición a la violencia, sus compañeros de clase obtuvieron puntuaciones de hasta un 10 % más bajas en los exámenes anuales estandarizados de matemáticas y lectura.

Según el informe, el estudio revela que cuando los estudiantes experimentan niveles de violencia más elevados en el barrio, toda la escuela indica sentirse menos segura, tener más problemas disciplinares y sentir menos confianza en sus profesores.

 

 

 

Comentarios recientes sobre la reforma basada en las evidencias

Estos son los temas más actuales que Robert Slavin, director del Center for Research and Reform in Education, ha comentado en su blog:  

 

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